De alternativas, heterodoxias, y otras disidencias.
lunes, 1 de febrero de 2010
AGORAfilia y AGORAfobia (10): Jesús era feminista
Por si estuviese poco claro que esa facción triunfante del cristianismo es cosa de hombres -como decía un viejo anuncio del brandy Soberano-, en la película se cita, como detonante de la muerte de Hipatia, una de las epístolas misóginas atribuidas a San Pablo: I Timoteo 2, 11-15:
Mulier in silentio discat cum omne subiectione. Docere autem mulierem non permitto, neque dominari in virum, sed esse in silentio. Adam enim primus formatus est, deinde Eva. Et Adam non est seductus, mulier autem seducta in praevaricatione fuit. Salvabitur autem per filiorum generationem, si permanserit in fide et dilectione et sanctificatione cum sobrietate.
"La mujer, en silencio, aprenda con toda sumisión. No permito que la mujer enseñe ni que domine al hombre, sino que se mantenga en silencio. Porque Adán fue formado primero y Eva en segundo lugar. Y el engañado no fue Adán, sino la mujer que, seducida, incurrió en la transgresión. Con todo, se salvará por la maternidad, mientras persevere con modestia en la fe, en la caridad y en la santidad."
¡Toma ya! Después de leerse un texto así, dan ganas de fotocopiárselo a los amigotes del bar de la esquina –que aun desconocen el e-mail y sus reenvíos basuras-, y brindar por San Pablo con un Farias y una copa de Soberano, como Dios manda…
Bromas aparte, y a pesar de que, por desgracia, esa haya sido la facción triunfante del cristianismo, en gran parte responsable del estereotipo machista hasta nuestros días, lo justo es detenerse a considerar lo siguiente:
1º. Este alarde de machismo de ningún modo se le puede atribuir a Jesús, si nos atenemos a los testimonios –tanto canónicos como apócrifos- que nos han llegado sobre su vida y obras
2º. Se le atribuye a Pablo, que, aunque sea el autor más influyente en el cristianismo, conviene recordar que no conoció a Jesús.
3º Pero es que ni siquiera parece que sean palabras de Pablo, pues dicen los expertos que las epístolas I y II Timoteo (como también Colosenses y Efesios) son "deuteropaulinas", esto es, posteriores a Pablo y redactadas mucho después por autores (¿tal vez algún antepasado de Rouco Varela?) interesados en contrarrestar el prestigio del que gozaba la mujer en algunos círculos y en algunos escritos apócrifos de los llamado gnósticos, como también, por cierto, en varios pasajes de los evangelios canónicos que enseguida comentaremos. Autores tan poco sospechosos de heterodoxia como José María Bover y José O’Callaghan, responsables de la edición crítica del NUEVO TESTAMENTO TRILINGÜE [griego, latín, castellano] en la Biblioteca de Autores Cristianos (1977), al hilo de este pasaje de Timoteo sugieren en nota lo siguiente (no me resisto a citarlo y a subrayarlo –con negrita-, aun a riesgo de pasar de mi discurso-ladrillo habitual directamente al hormigón escrito):
“Este pasaje tiene una notable coincidencia, en la temática, no en la orientación, con algo que San Epifanio afirma de la secta de los priscilianistas o quintilianistas (algo así como la extrema izquierda del movimiento montanista): «Atribuyen la fundación de su secta a Quintila y a Priscila... Recurren a diversas autoridades muy frívolas. Pretenden que el hecho de haber sido la primera en comer del fruto de la ciencia ha sido para Eva un gran privilegio... Entre ellos frecuentemente siete vírgenes vestidas de blanco y llevando antorchas se presentan delante del pueblo en la iglesia para proferir oráculos. Presas de una especie de entusiasmo realizan delante de los asistentes exhibiciones para llevarlos a derramar lágrimas que sean consideradas como un fruto de penitencia. Entre ellos las mujeres son obispos, sacerdotes y se las admite a otros grados. No se tiene ninguna cuenta del sexo bajo el pre¬texto de que (Gál 3,28) «en Cristo no hay hombre ni mujer» (Panarion XLIX, 2). En el pasaje de 1 Tim 2,11-14 toda esa tendencia feminista queda desautorizada, invocando también el Génesis, pero bajo otro aspecto distinto. ¿Se trata de una desautorización de antemano o de una desautorización posterior, en cuyo caso este trozo pertenecería a la controversia o polémica antimontanista? (Cf. H. DELAFOSSE, Les écrits de S. Paul [Paris 1928] IV. «Les épitres pastorales»)”.
Sobre esos priscilianistas rojos y feministas hablaremos otro día. Como también sobre Prisciliano, que también era feminista y esa mujer, tal vez su cuñada, que viajó sola desde el Bierzo hasta Egipto y Jerusalén en tiempos de Hipatia (¿Y si se hubieran conocido…? Buena historia para un guión…)
En todo caso, triunfó la misoginia, sí, pero ¿cuál era el mensaje original, según las fuentes primarias? ¿Qué decían esos otros textos gnósticos? Pero, sobre todo, ¿cuál era la actitud de Jesús con respecto a las mujeres, según reflejan claramente incluso los evangelios que fueron considerados como canónicos?
A mostrar y comentar esos textos canónicos se dedica precisamente el interesante artículo que en 1971 escribió Leonard Swidler, que pronto comentaremos, al que debo el título de esta entrada: Jesus was a feminist.
Continuará…
jueves, 19 de noviembre de 2009
AGORAfilia y AGORAfobia (4): Hipatia…¿cristiana?
En mi segundo post sobre este tema, defendía una doble tesis, contraria tanto a la leyenda como a la opinión al uso, a saber: que, por un lado, más que un conflicto entre paganos y cristianos se trataba de un conflicto entre diferentes grupos de cristianos; y, por otro lado, más que un conflicto ideológico entre ciencia y religión, o entre razón y fe, se trataba de un conflicto político entre diferentes facciones en lucha por el poder. Sobre la primera cuestión, sólo añadir a lo dicho que un testimonio tardío, el que aparece en la Suda -gran enciclopedia bizantina del s. X- parece indicar que se trataba de un conflicto entre diferentes grupos de cristianos cuando caracteriza a Cirilo como “obispo de la facción contraria” (tên antikeiménên hairesin). El término utilizado, hairesis, es precisamente el origen del término herejía, y se refiere a un grupo de creyentes que sostienen una opinión particular sobre alguno o algunos puntos de una misma doctrina. En este sentido, el testimonio de un contemporáneo de Hipatia, Filostorgio, incide en lo mismo cuando nos dice que “fue despedazada por los defensores de la homousía”, entendiendo por tales a los seguidores triunfantes del credo de Nicea, que estableció definitivamente la consustancialidad del Padre y del Hijo, en contra de arrianos, origenistas, y otras herejías. ¿Pertenecía Hipatia a alguno de estos grupos de herejes? Tal da a entender un último testimonio que, aun siendo evidentemente una falsificación, no deja de expresar lo que parece haber sido una opinión sostenida por algunos en fechas muy cercanas a la muerte de Hipatia. Me refiero a una supuesta carta de Hipatia a Cirilo, en la que le pide comprensión para las ideas de Nestorio acerca de la naturaleza de Cristo, alineándose implícitamente con ellas. Como dice Dzielska, “parece que al final de la Antigüedad surge una leyenda que vincula a Hipatia con el cristianismo heterodoxo” (DZIELSKA 2006:36). Desde luego que, si tal vez resulte excesivo considerar a Hipatia como militante en algún grupo heterodoxo de cristianos, no es así en el caso de su alumno más célebre, Sinesio, quien, a pesar de ser obispo, profesaba, como veremos, una forma sin duda heterodoxa de cristianismo.
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- Petros de Panópolis
- Filósofo, poeta, y antropólogo un tanto misántropo
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